El molde, los moldes, anda que no le damos vueltas los jaboneros al tema de los moldes. En realidad se puede utilizar casi cualquier recipiente que te guste si es de un material resistente a la sosa, es más blando que el propio jabón, si estás dispuesto a cargártelo a la hora de desmoldar o si es desmontable.
Moldes de silicona de repostería, los brik de la leche o el zumo, los socorridos tubos cilíndricos de patatas fritas, envases de yogurt, de flanes, de queso fresco, cajas de cartón, de madera... lo que sea, todo vale si se adecua a la idea que tenemos en mente sobre cómo queremos el jabón.
Pero no todos los moldes, ni todos los materiales se comportan de la misma manera:
- Al aluminio como siempre que se trabaja con sosa, ni acercarse.
- Si lo que persigues es un buen gelificado no utilices plásticos ni silicona y mucho menos si son individuales, de esos con una floripondia o un corazoncito por ejemplo, o los metes al horno o es imposible que cojan la temperatura adecuada..
- Cuidado con el metacrilato que se te puede pegar al jabón que ni con un martillo percutor lo sacas del molde.
- Si lo que buscas es un formato personal olvídate también de los moldes de repostería, son medidas estándar y al final todos tus jabones parecerán bizcochos.
Así que las opciones se reducen y después de vueltas y vueltas acabamos, como no, en los moldes desmontables de madera. Por muy poco dinero y con un poquito de imaginación nos podemos hacer con uno que cumpla con todos los requisitos que, a mi entender, debe atesorar un buen molde:
- Es natural, no me acaba de convencer a mi eso de verter el jabón en plena "ebullición" en materiales sintéticos.
- Es versátil, podemos fácilmente hacernos con las medidas más indicadas a nuestros gustos y necesidades para crear así jabones únicos y personales, no es lo mismo hacer un jabón para las manos de un niño que para las de un chapista.
- Es reutilizable, teniendo la precaución de no mojarlo y de forrarlo convenientemente con papel de horno nos puede durar el mismo molde durante muchos años.
- Mantiene el calor mejor que la mayoría de otros materiales con lo que nos asegura, casi al 100%, un buen gelificado si es lo que buscamos en nuestros jabones.
Os dejo aquí una foto del molde que estoy utilizando últimamente. Como podéis ver son unas tablas de
alistonado de pino cortadas a la medida, unas bisagras pequeñas y pomos de cajón. Todo ello lo podéis encontrar fácilmente en cualquier ferretería y por muy poco dinero. Para cerrarlo utilizo una plancha de cartón pluma y unas gomas que son muy prácticas a la hora de sujetar, por ejemplo, los separadores y poder utilizar las dos manos en el vertido de la traza.
Moldes de silicona de repostería, los brik de la leche o el zumo, los socorridos tubos cilíndricos de patatas fritas, envases de yogurt, de flanes, de queso fresco, cajas de cartón, de madera... lo que sea, todo vale si se adecua a la idea que tenemos en mente sobre cómo queremos el jabón.
Pero no todos los moldes, ni todos los materiales se comportan de la misma manera:
- Al aluminio como siempre que se trabaja con sosa, ni acercarse.
- Si lo que persigues es un buen gelificado no utilices plásticos ni silicona y mucho menos si son individuales, de esos con una floripondia o un corazoncito por ejemplo, o los metes al horno o es imposible que cojan la temperatura adecuada..
- Cuidado con el metacrilato que se te puede pegar al jabón que ni con un martillo percutor lo sacas del molde.
- Si lo que buscas es un formato personal olvídate también de los moldes de repostería, son medidas estándar y al final todos tus jabones parecerán bizcochos.
Así que las opciones se reducen y después de vueltas y vueltas acabamos, como no, en los moldes desmontables de madera. Por muy poco dinero y con un poquito de imaginación nos podemos hacer con uno que cumpla con todos los requisitos que, a mi entender, debe atesorar un buen molde:
- Es natural, no me acaba de convencer a mi eso de verter el jabón en plena "ebullición" en materiales sintéticos.
- Es versátil, podemos fácilmente hacernos con las medidas más indicadas a nuestros gustos y necesidades para crear así jabones únicos y personales, no es lo mismo hacer un jabón para las manos de un niño que para las de un chapista.
- Es reutilizable, teniendo la precaución de no mojarlo y de forrarlo convenientemente con papel de horno nos puede durar el mismo molde durante muchos años.
- Mantiene el calor mejor que la mayoría de otros materiales con lo que nos asegura, casi al 100%, un buen gelificado si es lo que buscamos en nuestros jabones.
alistonado de pino cortadas a la medida, unas bisagras pequeñas y pomos de cajón. Todo ello lo podéis encontrar fácilmente en cualquier ferretería y por muy poco dinero. Para cerrarlo utilizo una plancha de cartón pluma y unas gomas que son muy prácticas a la hora de sujetar, por ejemplo, los separadores y poder utilizar las dos manos en el vertido de la traza.
